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Noticias desde Sao Paulo, donde dos estudiantes de la UDA se fueron de intercambio

Noticias desde Sao Paulo, donde dos estudiantes de la UDA se fueron de intercambio


Sebastián Carrasco y Ariana Pazmiño son los dos primeros estudiantes de la Escuela de Comunicación de la UDA que viajan de intercambio a la Universidad de Sao Paulo. Desde allí nos escriben este blog sobre cómo es vivir en una de las ciudades más grandes del planeta. 

Sao Paulo es una ciudad que tiene 20 millones de habitantes, 1520 kilómetros cuadrados, 314 salas de cine, 150 bibliotecas, 11 estadios de fútbol, 20 mil restaurantes, 138 teatros y 2 aeropuertos internacionales. Sí, solo un poco más grande que Cuenca.

“En una ciudad de 20 millones de personas, siempre vas a encontrar fila, ruido y tráfico”, es una frase que viene de manera recurrente a nuestra cabeza cuando salimos a la calle. Aunque suene loco, es precisamente por esas colas, por el barullo, por el tránsito y por la gente que uno llega a romper su caparazón; adentrarse al metro atestado de pasajeros a las seis de la tarde, caminar de noche por la alocada avenida Paulsita mientras esquivas carros, bicicletas e, incluso, monopatines.

Sin embargo, no es solo la enormidad de la metrópoli lo que inevitablemente te transforma. Desde el punto de vista cultural, la diversidad que se encuentra en Sao Paulo es inconmesurable. Hasta aquí llegan personas procedentes de diferentes partes del mundo y traen consigo su cultura, su comida, su música y su forma de ver la vida.

Por las calles de Sao Paulo puedes fácilmente hacer un rápido tour alrededor del mundo. Así, por ejemplo, un día puedes almorzar sashimi en Liberdade (un barrio cuyas calles parecen sacadas de Tokio), luego tomar un Uber y conversar con un chofer que viene desde Mozmbique, llegar a alguna de las inevitables filas de trámites y descubrir que quien está detrás de ti proviene de Bangladesh, salir y encontrar artesanías peruanas que se venden en la vereda, pararte a escuchar un grupo de samba de la población negra de Brasil y finalmente llegar a comer una pizza que, según los paulistanos, es la mejor de América Latina.

Pero la diversidad aquí va más allá de tu nacionalidad, tu etnia o el color de tu piel. En Sao Paulo, conviven diaria y tranquilamente con conceptos de diversidad de género que para nosotros están a años luz de distancia. La gente, en general, se siente libre de mostrarse tal y como es. No hay tapujos, ni miedo hacia el qué dirán. Aquí cada uno expresa su identidad como se siente feliz de hacerlo.

Son todos esos pequeños elementos que uno encuentra en el día a día, sumada a la sonrisa calurosa de la mayoría de brasileños que se muestran felices de ayudarte, la música alegre que suena en las esquinas y los colores vivos de las paredes, lo que hacen de Sao Paulo una experiencia digna de recomendar.

¿Que ha habido momentos difíciles y que el cambio drástico de vida no es un paseo? Eso es absolutamente cierto.

En cuestion de semanas tienes que adaptarte a una burocracia gigante, y corres de un lado para otro de la ciudad con una carpeta llena de papeles indispensables, cuidando en cada paso que ningún documento se haya caído. No solo eso, tienes también que buscar un sitio adecuado para vivir, considerando la importancia que juega la seguridad en un país como Brasil; precisas de una movilización accesible, pero lo más seguro es que no extrañes el carro.

Además, tienes el cambio de moneda, el idioma y la cultura. Entre dividir todos los precios del supermercado para cuatro (para contextualizar el costo en dólares), el cajero que te habla en un portugués rapidísimo, los sofocantes 36 grados que hacen afuera y la infinidad de productos desconocidos para un ecuatoriano; tu primera visita al mercado puede llegar a ser una locura.

Sin embargo, esos pequeños inconvenientes se solventan rápido, y la experiencia se vuelve maravillosa. Estudiar fuera de tú zona de confort es uno de los tesoros personales más gratificantes. Sabes que, cuando regreses, contarás con nuevas ideas y perspectivas sobre tí, sobre la universidad, sobre la cultura y sobre el entorno en donde vives. Se desafían muchos paradigmas; pues el hecho de re-comenzar y establecer rutinas, continuar una carrera universitaria en otro idioma y entorno y tener tiempo libre para conocerse a uno mismo de mejor manera, ha ido generando un profundo aprendizaje tanto académico como personal.

La Universidad del Azuay y su convenio con la Universidad de São Paulo nos han abierto sus puertas para poder explorar y formar parte de distintas actividades tanto académicas como extracurriculares. La amplia gama de ramas de investigación en donde se puede colaborar, la formación continua con profesionales que laboran en empresas grandes de la región, congresos y actividades desarrolladas por estudiantes, clases continuas de perfeccionamiento de idiomas y deportes de todo tipo a los que se puede asistir son algunas de las actividades de las que formamos parte.

El campus universitario cuenta también con varios museos y áreas turísticas para visitar, una infraestructura que motiva a personas de diferentes facultades a formar parte de actividades extra-curriculares, pues considera que existen varias formas de influir en los estudiantes para que cuenten con una buena calidad de aprendizaje, amplios comedores para estudiantes y bibliotecas de acuerdo a cada gusto e interés.

En un parpadeo, nuestra vuelta al Ecuador se va a aproximar; y el tiempo se nos quedará corto. Es verdad que jamás terminas de conocer Sao Paulo, pero también es verdad que bastan pocas semanas para conocer lo suficiente de esta ciudad como para enamorarse de la ciudad, de la gente y de la Universidad.

 

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